Derecha y humana

Por Sheila Lis, Sheila Mola y Dario Raznoszczyk

La Figura de Cecilia Pando copó las rotativas en el 2005, cuando, en una carta de lectores publicada en el diario La Nación, defendió al ex obispo castrense, Antonio Baseotto. El religioso había sugerido que el por entonces  ministro de Salud, Ginés Gonzáles García, fuera arrojado al mar con una piedra en el cuello por , según él, avalar en aborto y repartir profilácticos. En el escrito, también denunciaba el amparo del ex presidente, Néstor Kirchner, para con Hebe de Bonafini, quien había invitado al Papa Juan Pablo II a “pudrirse en el infierno”. Ocurre que la mujer del mayor retirado Rafael Mercado, es una católica ortodoxa y como tal, se manifiesta  en contra del aborto y la pastilla del día siguiente (a los 40 años tiene como legado a 7 hijos).

Reconocida como una de las defensoras más destacadas de las víctimas del “terrorismo marxista”, Pando afirma que su marido fue dado de baja de las Fuerzas Armadas porque ella dijo lo que pensaba públicamente. El rol social de esta paladina de la junta militar, consiste en exigir que se cuente la historia “completa” de los años 70.

Según ella, los desaparecidos no fueron 30 mil, puesto que la mayoría “escapó a Europa”. Además de apuntar con su ametralladora verbal  a la subversión y a las “madres del odio”, tal como define a las Madres de Plaza de Mayo, pone en la mira el papel de los miedos de comunicación, que, de acuerdo a sus palabras, responderían a los intereses del Gobierno de turno.

La joven (en comparación a quienes comparten su ideología) y mediática veladora del Proceso de Reorganización Nacional, justifica el robo de bebés llevado a cabo en dicho régimen. Sin ir más lejos, es la presidenta de la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de la Argentina, una  entidad que considera “presos políticos” a los militares y al personal de seguridad procesados por la represión ilegal ejecutada tras el golpe del 76’. Si  bien se describe a sí misma como una mujer “a favor de la vida”, reivindica los delitos de lesa humanidad efectuados en el mismo y responsabiliza a los “guerrilleros terroristas”.

Fue en uno de los actos pro-golpistas que encabezó que acusó de terroristas al canciller, Jorge Taiana, y a los periodistas Miguel Bonasso y Horacio Verbitsky. Pero no todos son oposición. Entre sus “aliados de doctrina” se encuentra el ex comisario, Luis Patti, y el ex capellán de la policía, Christian Von Wernich.

Del mismo modo que sostiene que desde 1983 hasta hoy, ningún gobierno logró cerrar la herida abierta hace tres décadas, rechaza los títulos de “asesinos” y “represores” con los que se define a quienes “lucharon” contra la sublevación. Incluso llegó a advertir que “mientras el mundo recuerda y repara a las víctimas del terrorismo, en Argentina nombramos a los Bin Laden de los 70 en puestos públicos para juzgar a quienes los combatieron”, mientras que, derecha y humana, vaticina: “la verdadera justicia llegará”.

1 comentario

  1. Martín dijo:

    Junio 24, 2008 a 2:26 pm

    Es increíble, pero los referentes discursivos de la derecha jamás salen de los lugares comunes: por eso no tienen intelectuales. Porque para repetir “Los derechos humanos son de los delincuentes”, “Los desaparecidos están en España”, “Los dos bandos cometieron excesos”, “Hubo una guerra civil” o “Los procesos a militares son una venganza” ya tenemos Morales Solá, Grondona, Cabildo y uno que otro taxista para rato. ¿Jamás podremos tener una derecha -ya ni pretendo democrática- con un poco de inteligencia?


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