Un Pino que nunca derribaron

Por Victoria Gonzales Chans, Cristian Maier y Damian Galarza

    Sí, es verdad, Pino Solanas, arte, política y documentales suena lo suficientemente aburrido como para que dejes de leer esta revista ahora mismo, pero si llegaste hasta acá presta un poco de atención y en una de esas, joven argentino, podrás lucirte ante una señorita culta que te quieras levantar.

    Estrenó clandestinamente su primer largometraje “La hora de los hornos”, en 1968, en el que se trataba la violencia en Argentina y América Latina con el que obtuvo el reconocimiento internacional. Tres años después lo convocó Juan Domingo Perón para filmar en Madrid sus dos testimonios cinematográficos: “La revolución Justicialista” y “Actualización doctrinaria”.

Ahora, si no te llevaste política nacional a marzo, imagínate que fue perseguido por la triple A y, luego, en el ´76 por la dictadura militar, se lo querían comer vivo porque lo consideraban zurdo y peronista, cosas que en esa época era para pensar en dos opciones: que te fusilen en donde te encuentren o exiliarte. Pino eligió irse a España y luego a Francia, de donde volvió en el ´83 con el retorno de   la democracia.

    Si vemos el costado político, la verdad, zafó bastante bien gracias a sus principios, porque fue diputado por el Frente Grande en el ´94, y un año después se las tomó porque ‘Chacho’ Álvarez; quien encabezaba el partido, y Graciela Fernández Meijide (si, la de las ojeras hasta el piso) lo acusaron de querer romper el partido por no aceptar la proposición de reformar la constitución. Si estos nombres te parecen conocidos es porque ellos formaron parte de la Alianza, de donde fue elegido presidente el dormilón de Fernando De la Rúa.

    Lo que no sabia Pino es que Fernandito, y los cinco presidentes que asumieron en una semana, le darían material de sobra para hacer tres documentales que describen el desastre que fue el país en el 2001, se llamaron “Memorias del Saqueo”, “La dignidad de los nadies” y “Argentina latente”.

    Si hasta ahora pensaste que este tipo hizo lo que quiso sin sufrir ninguna consecuencia, te equivocaste. Dos balazos por parte de desconocidos fue lo que logró por denunciar desde su banca de diputado en el ´91, los negocios sucios de (coloque su mano acorde al sexo) Carlos Saúl Menem cuando privatizo Y.P.F.

    No creas que es como Lilita Carrio, que se la pasa denunciando y no propone nada, en todos sus documentales plantea soluciones posibles o al menos, un mensaje esperanzador. Fernando “Pino” Solanas, político y cineasta, es alguien a quien deberíamos escuchar y comprender para, al menos, entender por qué hoy estamos como estamos.

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