El sur tiene voz de mujer

Por Anabella Wusinowski, Maria Casas y Graciela Godoy

Con 25 años de trayectoria y un compromiso profundo con los habitantes nativos de la patagonia, Marta piren es un icono oculto del folklore argentino.

El canto de Marta Pirén tiene la habilidad de mostrar los más hermosos paisajes de la Patagonia. Su voz  dulzona de pueblo está hondamente comprometida con las costumbres y tradiciones de las comunidades mapuches y tehuelches, pero también, con las problemáticas del hombre de ciudad.

 
Su interés por las diferentes culturas de la Argentina, la llevó, en el ´82, a brillar como luna radiante en el festival de  Cosquín,  donde se consagró Única Revelación. Fue distinguida con el premio Próspero Molina y  lleva cinco discos editados: Tratado de la tierra, El canto de la nieve, Tierra buena, Vientos del sur y La fuerza de mi canto. Por medio de su oficio resalta y difunde la existencia de sus olvidados hermanos indígenas.  Sus palabras libres y profundas, carentes de demagogia, no pretenden ser un reclamo, sino un llamado de atención ante la historia mal contada por los blancos.

 

Amante de la poesía patagónica, enamorada de los versos de Marcelo Berbel, le canta a los pájaros, al bosque, a los valles y al viento.

 

Marta Pirén tiene la tristeza de los atardeceres sureños. Aunque durante el año vive en Burzaco, su localidad natal, en vacaciones regresa a la Patagonia a contemplar la figura del sol, perdiéndose en los cerros. Fue allí, donde encontró la identidad musical que la convirtió en defensora del canto popular.

 

En su vida mezcla de escenario, familia y hogar, supo combinar sus dos grandes pasiones: la música y la maternidad. Lleva la sabiduría de la naturaleza aunada en su sangre, su canto es como el silbido silvestre de las aves. Respetuosa y generosa, ha compartido sus discos con otros cantantes como el Chango Spasiuk y Teresa Parodi, gente con la misma frecuencia, con el mismo latir de corazones.

 

 Su repertorio no es comercial según algunos organizadores, pero es  necesario como  una huella, como los testimonios para la tierra. Su imagen está  petrificada en el sur, pues ella sabe, que muriendo allí nunca ha de morir.

 

 

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